En primer lugar, queremos trasladar nuestra condolencia y apoyo a todas las personas afectadas por la DANA del pasado 30 de octubre, extensivo a todas las entidades y colectivos del territorio que siguen afectadas por este episodio extraordinario.
Agradecemos, por tanto, el apoyo de la sociedad civil organizada y de las personas que lo han prestado a título individual, en colaboración con los servicios de emergencia, generando una respuesta de urgencia en esta situación de catástrofe.
Los días 29 y 30 de octubre, las precipitaciones acumuladas en algunos puntos superaron su media anual: una estación meteorológica de Turís, por ejemplo, recibió 771 l/m² en 24 horas, según la AEMET (185 acumulados en sólo una hora). Para entender mejor la magnitud de estas cifras, los registros históricos muestran que la precipitación media anual en Turís es de 475 l/m². Mientras, apenas llovía en la parte baja de la cuenca, provocando una falsa sensación de seguridad para las personas de los municipios más afectados.
Debido a estos hechos extraordinarios, algunos barrancos que normalmente van secos superaron el caudal medio del Nilo (2.830 m³/s): según los últimos cálculos y modelos hidráulicos de la Confederación Hidrográfica del Júcar, el barranco del Poyo logró un caudal máximo de más de 3.500 m³/s (la estación de aforo fue destruida cuando llegó a 2.282 m³/s), muy por encima del período estadístico asignado de ocurrencia de una vez cada 500 años.
Afección en la sede de Limne
Nuestra sede, a pesar de estar fuera de zona inundable y de los mapas de peligrosidad para T100 y T500, también se ha visto afectada, con la destrucción completa del almacén (puertas arrancadas y material arrastrado por la corriente) o la entrada de barro en las salas de exposición y despachos. El vivero de planta autóctona que gestionamos también se ha visto muy afectado, con la destrucción del vallado perimetral, la desaparición de la caseta de aperos y el soterramiento de las plantas bajo la capa de barro.
Hemos comenzado las tareas de adecuación y manifestamos la voluntad de seguir trabajando por nuestros ríos, reclamando el espacio que les corresponde y unas condiciones más adecuadas que pasan, necesariamente, por una revisión del uso del suelo.
Planificación urbana
Los mapas de inundaciones y peligros están claros: el riesgo de inundación aumenta cuando el crecimiento urbano compromete el drenaje natural y, por otra parte, aumentar la cobertura impermeable reduce la capacidad de infiltración del terreno. Las cuencas afectadas presentan un alto grado de impermeabilización y un gran desarrollo urbanístico dentro de la llanura inundable, que obstruyó y concentró el caudal en zonas donde el agua debería dispersarse de forma natural, aumentando la peligrosidad de la riada y su grado de devastación.
Debemos ser conscientes de que el agua siempre buscará siempre su salida natural en tiempo de inundación y, en un contexto de cambio climático, deberían surgir nuevos modelos de gobernanza y gestión del agua y del territorio, respetando la infraestructura azul-verde y dando más espacio a los ríos y barrancos, aplicando las restricciones necesarias de uso en la llanura inundable.
Cambio climático
Los expertos señalan desde hace tiempo un aumento de las crecidas intensas y repentinas de los ríos y barrancos mediterráneos. El aumento de las llamadas inundaciones repentinas o «flash floods» está ligado al cambio climático, en un contexto en el que cabe esperar riesgos crecientes. Como se ha mencionado anteriormente, algunos de los lugares devastados de la provincia de Valencia han superado con creces los caudales esperados para las inundaciones de los 100 o 500 años. En un contexto de cambio climático, parece claro que estos períodos de retorno están cambiando y es necesario reajustarlos. El cambio climático está alterando los patrones de lluvia y eso nos pone en riesgo, al generar unos patrones de sequías y de lluvias extremas cada vez más frecuentes y extremos.
Desde Limne, pues, hacemos firme nuestro compromiso de apoyar todas las iniciativas que contribuyan a la adaptación climática ya la protección de nuestras comunidades frente a futuras amenazas ambientales.




